Desconozco la veracidad de las palabras.
Muchos dicen que allí seis meses la noche es madre.
Del vientre nacen los objetos y las pieles rosas, y de ciudades se hacen los relatos.
Supuse que viajaban en ómnibus por sus apariencias de engaño: trajes montados de gris, corbatas montadas de trajes, estampados de ferias americanas y botones furiosos que a gritos piden ser desabotonados.
Me senté aproximadamente en la mitad del ómnibus. Alguna vez atrás había contemplado la posibilidad de construir relatos ficticios a partir de la disposición de las personas dentro de los ómnibus, pero debí abandonarla por el malestar que el pasar del tiempo me generaba en esos días.
Nunca poseí desvaríos propios, todos me fueron ajenos.
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